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     Perder no depende únicamente del resultado

     Las derrotas pueden ser el punto de partida para mejorar

     El entrenamiento es el lugar donde comienzan las victorias

El tiempo de lectura aproximado equivale a la duración de la siguiente canción… ¿comenzamos? dale al Play

 

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¿De qué sirve lo que hemos hecho si hemos perdido? Esta es una pregunta que se escucha habitualmente en los vestuarios cuando el resultado no ha sido el esperado en una competición. Una pregunta que indica una conclusión clara: lo que hemos hecho no ha servido. Habitualmente, los deportistas o entrenadores que se hacen esta pregunta, son también protagonistas del extremo opuesto. Es decir, cuando se consigue la victoria, poco importa qué se ha hecho y cómo se ha hecho.

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El resultado como medida del éxito

Asociar un resultado inesperado en una competición a perder, es algo que debe evitarse. Conseguir que los deportistas y técnicos asuman como victorias y derrotas el hecho de haber (o no) conseguido los objetivos que dependían de ellos es un punto fundamental. Perder es mucho más que un gol más en contra, un tiempo demasiado lento, un set abajo o un lanzamiento corto. Perder implica mucho más:

  • No mantener un estilo de juego
  • No cumplir los objetivos marcados para la competición
  • No preparar una competición de forma adecuada
  • No aplicar todo lo que se ha trabajado y practicado en la fase de preparación
  • No sentirse cómo cuando se está en plena competición
  • No saber cómo reaccionar ante una situación inesperada
  • ….

Todo eso, aunque nos lleve a un resultado positivo es, realmente, una derrota.

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Perder como base para ganar

Si piensas en un deportista o entrenador de gran éxito, siempre habrá momentos en los que esa persona ha perdido. Lo cierto es que si ha llegado a donde está es porque ha sido consciente de esas derrotas, las ha utilizado para mejorar y, gracias a ello, ha conseguido ser más competitivo.

Evitar dejarnos llevar por las emociones es complicado. Más cuando la realidad es que el deporte se mueve en función de los resultados. Los directivos, aficionados, medios de comunicación, etc. son cada vez más exigentes y el margen de error que se permite a deportista y entrenador es cada vez menor. Sin embargo, si se pretende llegar a ser un gran profesional, es necesario aislarse de las urgencias, analizar las situaciones con calma y dedicar el tiempo necesario a trabajar sobre ellas. Por eso, cuando realmente pienses que has perdido en un entrenamiento o competición, tener en cuenta estos aspectos puede ayudarte:

  • Valora lo ocurrido “en frío”. Sacar conclusiones de una situación que acaba de ocurrir es poco adecuado. El cansancio, la frustración, la alegría o el enfado son emociones presentes cuando termina una competición. En esas situaciones es frecuente decir y/o pensar cosas inadecuadas o que se refieren a un momento concreto de la competición. Descansa, relájate y después será el momento de pensar sobre lo ocurrido. Eso ayudará a tener una visión global.
  • Sé objetivo en tu evaluación. Deja a un lado el resultado. Céntrate en las conductas concretas que has hecho y que dependían de ti. Además, repasa los objetivos que realmente has conseguido y analiza los motivos por los que crees que has perdido. Trata de ser crítico y sincero, es la única manera de mejorar.
  • Piensa cómo has afrontado las dificultades. Repasa a qué situación te has enfrentado y cómo la has tratado de solucionar. Piensa si has hecho lo adecuado o si debes buscar otra estrategia que te ayude a tener más éxito la próxima vez. Esto te ayudará a anticiparte a esos problemas en futuras competiciones de forma más rápida.

 

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Cuando hayas terminado, lleva toda esta información al entrenamiento. Ese es el lugar donde comienzan las victorias, así que corrige todo aquello en lo que crees que deberías mejorar y practícalo. La competición no es el momento adecuado para improvisar o probar cosas nuevas.

Alguien dijo que los errores son aciertos fuera de contexto. Aprende de ellos y aplícalo en el lugar y momento adecuados. Si lo consigues, ya habrás empezado a ganar.

 

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