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    Evita las valoraciones nada más terminar la competición
    La competición terminada debe ser una experiencia para mejorar, no para castigarte
    El resultado no es una medida fiable de tu actuación, aun habiendo ganado

 

 

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El pitido final, el punto ganador, la bandera a cuadros… marcan el final de una competición. Sin embargo, este es sólo su significado para los espectadores. Para muchos deportistas, son situaciones que suponen un punto y seguido. Este final no les lleva a olvidarse automáticamente de lo que ha ocurrido en la competición. Todo lo contrario, normalmente supone el inicio de una evaluación de su actuación y de sus resultados.

Independientemente de que el resultado haya sido o no el esperado, este momento da paso a un análisis y una valoración de todo lo que ha ocurrido. En algunos casos, incluso, lleva a tomar decisiones o hacer declaraciones que, generalmente, no se ajustan a lo que realmente ha sucedido o no son adecuadas.

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Messi ha sido el último ejemplo. Tras la derrota en la final de la Copa América declaró su retirada de la selección argentina. Varias finales perdidas no le dejaron ver la importancia de ser finalistas en tres competiciones consecutivas y el exceso de tensión emocional guió su decisión. Tras unas semanas en donde esa tensión se rebajó, valoró sus actuaciones y su rol en el equipo. Finalmente, su arrepentimiento le ha llevado a dar marcha atrás y vestir la albiceleste de nuevo.

 

¿En qué me puede ayudar manejar la tensión cuando ya he terminado de competir?

En entradas anteriores se ha visto la importancia que tiene iniciar la competición en un estado adecuado de tensión (clic aquí para leer) y saber manejarla a lo largo de la misma para poder alcanzar el máximo nivel (clic aquí para leer).

Durante el desarrollo de la competición, las situaciones, sentimientos, decisiones y consecuencias se acumulan. En determinados casos todo ello puede ser positivo, pero en otras ocasiones el resultado no es el esperado, las “sensaciones” no son buenas y/o las decisiones no han sido las mejores.

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Una vez que ha finalizado la actuación, manejar adecuadamente esta tensión es importante para poder alcanzar diferentes objetivos:

  • Valorar el rendimiento de una manera objetiva. Lo ocurrido en momentos concretos como los últimos minutos, una decisión concreta que haya generado un error o haya llevado a la victoria o, simplemente, haber perdido en el último suspiro pueden llevar a pensar que no se ha competido adecuadamente. Sin embargo, es necesario valorar la competición en su conjunto. Descansar y relajarse es fundamental para gestionar adecuadamente tus emociones. Deja transcurrir un tiempo antes de hacer cualquier tipo de valoración.
  • Centrarse en la actuación propia y no simplemente en el resultado conseguido. El resultado es consecuencia de múltiples factores. Los rivales, el público, las condiciones climatológicas… son cuestiones que condicionan el resultado. Por ello, el resultado no es una medida fiable de cómo hemos competido, incluso si hemos ganado. En este punto, revisar los objetivos que se han propuesto para la competición es especialmente útil. Comprobar si los has cumplido te dará una visión de sí realmente has hecho un buen papel.

Resulta imposible grabar en nuestra mente todo lo que ha ocurrido en la competición. El uso del vídeo puede ayudar en este análisis, entendiendo mejor por qué se tomaron ciertas decisiones, cuáles fueron sus consecuencias y cómo debería afrontarse esa misma situación en otro momento.

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  • Detectar los puntos de mejora y las conductas correctas. La competición finalizada debe servirte como una experiencia más. Analiza cada situación, cómo te has sentido, cómo has actuado y sus consecuencias. Con ello sabrás qué decisiones podrás repetir en situaciones similares y, sobre todo, sobre qué aspectos es necesario seguir trabajando. Hacer este trabajo conjuntamente con tu entrenador puede ser importante para diseñar entrenamientos en los que trabajes esos aspectos que debes potenciar.
  • Descansar psicológicamente y centrarse en la siguiente competición. Cuando la tensión adecuada para competir se mantiene durante demasiado tiempo, aparece el cansancio mental. Este cansancio afecta a tu preparación para las siguientes competiciones.

La evaluación debe implicar un tiempo reducido. Emplear demasiado tiempo en lo ocurrido únicamente llevará a centrarte en exceso en el pasado, perdiendo un tiempo valioso para la siguiente competición. Si tu siguiente actuación es especialmente próxima, por ejemplo, tras unas horas, olvida lo ocurrido, define y/o repasa los objetivos de la siguiente competición y céntrate en tu próximo rival. Una vez terminado el campeonato será el momento de valorar cada actuación de manera específica.

 

Manejar adecuadamente este proceso requiere un entrenamiento, algo en lo que puede ayudarte el trabajo específico con un psicólogo deportivo. No te valores únicamente por lo que has conseguido, céntrate en cómo lo has conseguido. Eso es lo que realmente te hará un deportista más completo y profesional.  

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