Además de las cuestiones técnicas y tácticas, los deportistas desarrollan diferentes habilidades personales y sociales a lo largo de su trayectoria.

¿Es posible trasladar de la “cancha”a la “oficina” todo lo aprendido?

 

Jordi Álvaro Alcalde, un referente en la historia del balonmano español, confirma que “los deportistas poseen valores únicos, diferentes a los de otras personas”.

 

Jordi Alvaro FeelIn

 

El tiempo de lectura aproximado equivale a la duración de la siguiente canción… ¿comenzamos? dale al Play

En el tercer capítulo incidimos en la participación política como una opción para mejorar el entorno deportivo y, por supuesto, como una vía profesional. Sin embargo, lo habitual es que un deportista deba incorporarse al mundo de la empresa cuando pone el punto final a su carrera.
Jordi, que conoce bien las exigencias y oportunidades que este cambio implica, nos hizo disfrutar en las pistas antes de dar el salto al mundo laboral. Primero como jugador, levantando dos Ligas Españolas y dos Copas del Rey. Después en los banquillos, siendo parte de cuerpos técnicos de máximo nivel: desde el equipo olímpico de EEUU en los JJOO de Los Ángeles 84 hasta la Selección Española comandada por Valero Rivera, pasando por clubes como Atlético de Madrid, Juventud Alcalá y Ademar de León. En total, más de 30 años en las entrañas del alto rendimiento. Varias décadas, muchas experiencias, numerosas situaciones que resolver… En definitiva, un aprendizaje intenso.
Tras esa etapa ligada al balonmano, tanto dentro como fuera de la pista, llegó el momento de incorporarse al mundo laboral. Es ahí cuando aparecen en la mente del deportista una serie de preguntas y preocupaciones: ¿Estaré preparado? ¿Qué puedo ofrecer yo a una empresa? ¿Por qué van a seleccionar a alguien sin experiencia, como yo…?

 

3dman_eu / Pixabay

En el caso de Jordi, este nuevo reto comenzó por convertirse en docente de la Universidad Europea de Madrid y comentarista en medios de comunicación. Pero no se limitó a eso. Sólo dos años después de abandonar el deporte, decidió emprender y crear su propia empresa, relacionada con el análisis estadístico en entornos deportivos. Fueron, sin duda, decisiones arriesgadas ante las que cabe hacerse una pregunta: ¿qué puede aportar un deportista en ámbitos que son nuevos para él? Infinidad de valores y competencias.

 

Habilidades transferibles: qué y para qué

El deporte es un medio excelente para adquirir, desarrollar y potenciar diversas aptitudes que son aplicables a cualquier área profesional o personal: habilidades transferibles. En otras palabras, recursos con los que la persona cuenta gracias a todo lo vivido en el deporte. Unas capacidades que aumentan exponencialmente su valor y capacidad a la hora de trabajar, haciéndolo único y diferenciándolo en el mundo de la empresa. Y es que, como apunta Jordi, “si un jugador ha sido olímpico tiene unas características especiales, es evidente, y hay que buscar un sitio en el que encaje su perfil”.
A lo largo de su carrera el deportista convive con muchas personas, se enfrenta a situaciones complejas, celebra éxitos, asume frustraciones, gestiona presiones, fortalece su constancia, busca mejorar y superarse, anima a sus compañeros… Es decir, poco a poco, se empapa de un conjunto de valores y potencia unas destrezas que son extremadamente valiosas para cualquier organización. “Los deportistas tienen una serie de valores que son diferentes a los de otras personas, sobre todo respecto a capacidad de trabajo, planificación o gestión de los fracasos, algo que para mí es muy importante. Las cosas no salen constantemente como pensamos. Los deportistas estamos acostumbrados a perder y levantarnos de nuevo al día siguiente, volver a entrenar y a pensar en el siguiente partido. Y así una vez y otra. Capacidad de trabajo, de esfuerzo, saber ser asertivos, entender la posición de los otros, buscar consensos… El deportista está acostumbrado a todo ello”.

 

Todas estas competencias se adquieren mediante la experiencia en entornos muy particulares, como es el deportivo. No se enseñan junto con la formación teórica y hoy, más que nunca, son necesarias en un contexto laboral actual al que los expertos denominan VUCA (acrónimo inglés de volátil, incierto, complejo y ambiguo). Nada de esto es desconocido para quien sabe que el deporte profesional implica “muchos años trabajando en entornos de muy alta exigencia”.
Teniendo en cuenta esto, ¿cuál es la diferencia entre el ámbito deportivo y empresarial? Cualquier jefe o compañero puede enseñar a un trabajador cuestiones técnicas, formales o estructurales relacionadas con la empresa, pero las habilidades transferibles marcan la diferencia.

 

La pregunta clave: ¿sabe el deportista que cuenta con esas habilidades?

No cabe duda de que estas aptitudes que los deportistas ofrecen aportan un valor añadido diferencial respecto a otros profesionales en el mercado laboral, por eso las empresas deberían aprovecharlos al máximo. Sin embargo, es necesario un paso previo: resulta fundamental conocer si los propios deportistas entienden que cuentan con ellas y las emplean para potenciar su rendimiento. “Lo que yo veo, en ocasiones, es que no son conscientes de que poseen esas habilidades y no son capaces de aplicarlas porque nadie les ha explicado que todo eso se tiene que valorar, concretar, definir y especificar”.
El trabajo de profesionales, como puede ser el psicólogo, es fundamental en ese proceso de búsqueda e identificación. “Es necesario que la gente que trabaja con los deportistas les ayude a verbalizar lo que realmente tienen”. Este trabajo es especialmente necesario cuando se piensa dar el salto a otro ámbito, puesto que el deportista “no tiene la experiencia de vivir otros entornos y ver las diferencias, así como y los puntos positivos con los que puede contar”. El objetivo de guiar al deportista en esta evaluación personal es que “se reconozca en sus puntos fuertes y en sus puntos débiles”.

 

cocoparisienne / Pixabay

Para ello, lo ideal es que este trabajo se realice cuando el deportista está aún en activo: “Hay que acompañarlos desde el principio para que estén preparados en el momento de la finalización”. Y es que, como comentamos en el primer capítulo (que puedes volver a leer aquí), la planificación es básica. Si esto no se consigue, es posible que el deportista sienta que ante él “de pronto, se abre un vacío, una incertidumbre y un miedo, que a veces se refleja en sí mismo, en su familia…”.
En definitiva, identificar las habilidades que cada deportista ha desarrollado en su carrera es una reflexión que debe hacerse durante su carrera, tanto de manera personal como guiado por otra persona porque, realmente, ¿cuánto pueden sumar los deportistas en entornos con estas características? El valor es incalculable, pero ellos deben ser los primeros en descubrirlo y potenciarlo.

 

Seguiremos publicando…

De la mano de diferentes deportistas hemos hablado de cuestiones fundamentales que esperamos os hayan parecido interesantes. Aún quedan temas importante por tratar, así que FeelIn y Carolina Fernández seguirán trabajando en este proyecto que creemos tan necesario para conocer la experiencia de nuevos deportistas. ¡No faltéis a nuestra próxima cita!

 

 

Logros deportivos como jugador de Jordi Álvaro

F.C. Barcelona: Liga Española (1979)

Club Atlético de Madrid: Liga Española (1980)

Club Atlético de Madrid: Copa del Rey (1980, 1981)

 

Logros deportivos como técnico de Jordi Álvaro

Segundo entrenador equipo olímpico de EEUU (JJOO Los Ángeles, 1984)

Delegado de la selección española de balonmano (2008)

Club Atlético de Madrid

Supercopa de España (1986)

Copa del Rey (1987)

 

Firma FeelIn

 

 

 

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