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     Cada situación competitiva requiere un nivel de tensión diferente

     Tu cabeza debe estar centrada únicamente en tu deporte

     No te limites a competir, piensa, analiza las situaciones y aprende a manejarlas

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El tiempo de lectura aproximado equivale a la duración de la siguiente canción… ¿comenzamos? dale al Play

La mayoría de las personas practican un deporte porque disfrutan haciéndolo. Esto puede ser gracias a estar en contacto con compañeros que también disfrutan, por el hecho de competir, por probarse a sí mismos y superar sus límites… Sin embargo, en ocasiones, las sensaciones durante la competición no son buenas o aparecen pensamientos inadecuados.

Independientemente de cómo se haya preparado una competición, hay muchos factores que pueden provocar incomodidad mientras se compite: un clima adverso, un rival imprevisible, el deseo de hacerlo bien ante alguien que está en la grada, tratar de cumplir con lo que espera tu entrenador, exigirte demasiado… Todas estas situaciones pueden llevarte a bajar tu rendimiento, a preocuparte por lo que piensas y lo que sientes y, lo que es peor, a no disfrutar de una situación para la que has invertido muchas horas de entrenamiento.

natación

¿Cómo afecta la tensión a mi rendimiento?

Cualquiera de los motivos anteriores pueden provocar tensión, tanto en tus músculos como en tu cabeza. Esto provoca una caída en tu rendimiento, bien porque tu cuerpo no está al 100% para competir o porque tu cabeza no tiene toda su atención en las tareas que tienes que realizar. Cuando esto ocurre, aparecen pensamientos de preocupación. Preguntarse a uno mismo “¿qué me está pasando hoy?“, “¿por qué fallo algo tan sencillo?“, “¿por qué es más rápido que yo si físicamente le supero?“… es algo habitual, tratando de encontrar una respuesta a la situación. Sin embargo, lejos de ayudar, estas preguntas aumentan tu tensión, empeorando tu rendimiento y generando un círculo peligroso.

hípica
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¿Tensión constante durante la competición?

Si en la entrada anterior (https://goo.gl/OnYM6O) se explicaba cómo el nivel de tensión varía para cada persona, lo mismo ocurre cuando hablamos de un deportista que se enfrenta a diferentes situaciones. En un mismo deporte, cada situación exige un nivel de tensión particular. Por ejemplo, cuando un jugador de pádel está al resto o cuando un jugador de balonmano está defendiendo, necesitan estar muy atentos. Su tensión debe ser alta. Por el contrario, ante un tiro libre o un saque de voleibol, la precisión que se necesita es mucho mayor. Por ello, esa tensión debe ser controlada y no puede alcanzar niveles tan altos. Esto significa que es muy importante que conozcas perfectamente tu deporte y aprendas a manejar tus niveles de tensión en función de la situación en la que te encuentres.

baloncesto

Aunque esté compitiendo, ¿puedo manejarla?

En muchos casos, la competición obliga a tomar decisiones muy rápidas. En un partido de tenis, el peloteo del punto exige analizar múltiples cuestiones en segundos. En el momento que el rival golpea la bola, es necesario decidir el tipo de golpe que ofrecerás, la dirección de la bola, su potencia, el movimiento que se realizará después del golpe (manteniendo la posición, subiendo a la red…) En otras ocasiones, el tiempo para decidir es mucho mayor. Un ejemplo puede ser el repaso de la estrategia de carrera y la situación de los rivales cuando se está en el kilómetro 9 de una maratón.

En todos los casos, las decisiones que se tomen influiránen elresultado. Por ello, es importante que tu cabeza esté, exclusivamente, centrada en tu deporte. Así podrás tomar decisiones adecuadas y conseguir un buen rendimiento. Esto es mucho más sencillo cuando se cuenta con un nivel de tensión adecuado. Para conseguir esto, aquí tienes algunas recomendaciones para manejar tu tensión y situarla en el nivel óptimo durante la competición:

  • Céntrate en tus objetivos. Debes tener unos objetivos claros para cada competición. Deben referirse a tu actuación, no a tu resultado. Analiza tus características, las de tu rival, las de la pista o campo en que competirás… Trabaja con tu entrenador para definir objetivos que te permitan dar lo mejor de ti en la competición. Asume que esas son las mejores opciones para que puedas hacer un buen papel. Cuando tengas malas sensaciones o pensamientos inadecuados, céntrate en tus objetivos, recuérdate que el plan ya estaba fijado antes de competir. Repásalos y recuerda que centrándote en ellos es como aumentas la probabilidad de hacer una gran competición.

voleibol

  • Piensa en aspectos positivos. En momentos de tensión, tu cabeza se llenará de frases como “no puedo“, “hoy no es el día“, “no voy a llegar a lo que esperan de mí“. Has entrenado mucho y no es el momento de bajar los brazos, sino de centrarte y disfrutar. Cuando identifiques esas situaciones, recuerda situaciones similares que te hayan ocurrido en el pasado y que hayas superado, en cuánto disfrutarás del objetivo cuando lo hayas conseguido, en lo que merecerá la pena tu esfuerzo si no te rindes… Esto te ayudará a cambiar tu comportamiento.
  • Utiliza técnicas de relajación. El exceso de tensión hace que no puedas desarrollar todo tu potencial. En momentos concretos de la competición, emplea la relajación para equilibrar tu nivel de tensión y recuperar o mantener tu rendimiento. Las pausas o transiciones durante la competición son un buen momento para ello. Así podrás rendir al máximo en el momento en que sea necesario de nuevo.

No olvides que aprender y aplicar estas técnicas requieren un entrenamiento constante y continuo guiado por un experto, por lo que un psicólogo deportivo puede serte de gran ayuda.

Competir no es simplemente dar todo lo que tienes dentro. Piensa, analiza cada momento de la competición, valora cómo te sientes en ellos y dónde pueden estar tus dificultades. Busca el medio para manejar las diferentes situaciones y no dejes que sean un rival más.

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